En este tercer podcast de Symetrías os vamos a contar por qué el lenguaje inclusivo ayuda a combatir la violencia de género.

El lenguaje es un factor clave en la socialización, porque transmite lo que sentimos, lo que pensamos, lo que somos, nuestras actitudes y nuestras creencias.
Ya desde la infancia, nuestro cerebro se acostumbra a dar prevalencia a lo masculino sobre lo femenino, incluso en películas que se han convertido en clásicos podíamos escuchar cosas como estas:


https://www.youtube.com/watch?v=qgfIh42imYk&feature=youtu.be


En esta misma película, cuando los siete enanitos conocen a Blancanieves, todos piensan que es un ángel. Pero uno de ellos, Gruñón sin embargo dice: “¿Un ángel? ¡Bah! Es una mujer y todas son como el veneno, tiene muchos remilgos”.

Estos diálogos machistas pueden parecer inofensivos, pero, como sucede cuando no se usa un lenguaje inclusivo, guardan en su interior una clara invisibilización de lo femenino; el lenguaje masculino no es neutro, aunque todavía hay quien se empeña en mantener que representa a las mujeres; su uso genérico favorece que la mujer siga relegada a un segundo plano, lo toleramos y lo normalizamos cuando no alzamos la voz para que se nos nombre.

Min 2:54 https://www.eitb.eus/es/television/programas/la-noche-
de/videos/detalle/2735850/video-las-escenas-machistas-cine–la-noche-de/

Este diálogo tan sorprendente podíamos escucharlo en la película Pecados Conyugales en el año 1968.

Desde su origen, nuestra lengua se basa en un principio androcéntrico en el que el hombre es el parámetro en torno al cual gira y se organiza el universo lingüístico. Desde el pensamiento feminista se defiende que siempre que sea posible se debe intentar evitar usar expresiones sexistas, aunque estas sean históricamente acreditadas. Más adelante veremos diferentes ejemplos que favorecen el trato igualitario de mujeres y hombres.

Tercer podcast Symetrías: Lenguaje inclusivo.

Según la guía de Oxfam sobre el lenguaje no sexista, “el castellano es una lengua muy rica en sustantivos que definen colectivos de personas. Por ello, no es necesario utilizar el masculino para referirse a estos términos. Emplearlos no solo elimina el sexismo de la frase, sino que enriquece tu vocabulario y permite una definición más afinada”.

Así, cuando queramos hablar de “los niños” como colectivo, podemos emplear términos como “la infancia” o “la niñez”. Otros ejemplos serían utilizar “el profesorado” o “el alumnado” para expresar un conjunto de la plantilla de un centro docente, en lugar de decir “los profesores” o “los alumnos”.
Es importante señalar que la mujer siempre ha sido considerada “la otra” con relación al hombre, y nunca se ha usado “las mujeres” para incluir ambos géneros. Sin embargo se considera que el hombre / masculino puede ser el representante de la humanidad, en tanto que si se usa como genérico incluiría también a las mujeres. Pero debemos tener presente que ese término a veces incluye, y, a veces excluye a las mujeres.

La mentalidad de la sociedad cambia con el paso del tiempo, si hoy escuchamos esta reflexión a cualquier conocido, seguro que nos llama la atención:

https://www.rtve.es/alacarta/videos/personajes-en-el-archivo-de-rtve/fary-habla-del-hombre-blandengue/1409410/

Lo mismo sucede con el lenguaje. No está inmóvil, cambia a través del uso. Por tanto, es importante hacer visible el género femenino para dar visibilidad a una pluralidad lingüística.
El problema del lenguaje machista es que invisibiliza a la mujer: en una sala con 10 hombre y 50 mujeres se seguirán diciendo frases como: “Buenos días a todos”, “¿Todos tenéis bolígrafos?” el lenguaje lo que está haciendo es seguir manteniendo una
estructura, en la que la mujer forma parte de la ciudadanía, pero en un segundo plano.
Frases como el hombre ha llegado a la luna, cuando el uso correcto habría sido la humanidad ha llegado a la luna, ya que detrás del pie de Neil Armstrong estaba el trabajo tanto de hombre como de mujeres.

Tercer podcast Symetrías: Lenguaje inclusivo. Escúchalo aquí: